sábado, 6 de febrero de 2016

10.566.- DEL SEMANARIO VISTA ALEGRE (SÁBADO 6 DE FEBRERO DE 2016)



10.565.- MEMORIAS DE UN MATERO. JUSTO GIL PERELLO



MEMORIAS DE UN MATERO. JUSTO GIL PERELLÓ
(XXIII)

LOS BARCOS DE PESCA EN LA PLAYA DE LA MATA
Por regla general, los barcos de pesca de La Mata al entrar en la playa para amarrar, tiraban el hierro y después un cabo a tierra con lo cual el barco quedaba amarrado a proa con la proa a unas argollas o estacas de hierro que habían en el muro antiguo por la parte norte de la torre y por la popa con hierro fondeado con la malleta del mismo amarrada a una serreta de madera de la cubierta de popa del barco.
EN CASO DE MAL TIEMPO
En Caso de que el tiempo empeorara, los patrones se comunicaban mandando a cualquier mozo o chico que avisara deprisa y corriera la voz a todos los marineros para que fueran a la playa a varar las embarcaciones, antes que arreciara el viento de levante. Una vez todos en la playa se colocaban los varales y se procedía a varar las embarcaciones.
LA PESCA DE SARDINA Y BOQUERON
En aquellos tiempos en La Mata, había varios barcos mamparras aparejados para dedicarse a la pesca de sardina y boquerón. A pesar de que yo era muy chico, de aquellos barcos recuerdo “La Crista”, “La Nueva”, “Los Negros”, “La Sirila”, “La Purísima” y  “La Purísima”.  Las mamparras se componían de tres embarcaciones, cada una con su cometido cuando salían a pescar.
LA “ENVIÁ”
Las mamparas trabajaban en grupo de la siguiente manera: La primera embarcación que era la mayor de las tres del grupo, era la “enviá”, la mayor de las tres embarcaciones, era la que remolcaba a los otros dos barcos del grupo. Este barco iba  provisto de un motor explosión de gasolina de una potencia de 7 u 8 C.V. que disponía de un manguito para su arranque. La tripulación estaba compuesta por el patrón mayor, que era el que tenía el mando de las embarcaciones del grupo de mamparras; el motorista, dos marineros y un  chico o grumete, si lo había. El barco llevaba un palo hacia proa con dos aparejos y estays. Algunos de estos barcos aun conservaban la entena de cuando navegaban a vela latina, que era como lo hacían los anteriores barcos de pesca, antes de que se les instalara el motor. 
EL BARCO DEL ARTE
El segundo barco del conjunto de la mamparra era el llamado “barco del arte”, ya que era el barco que llevaba las redes o el arte de pesca. Durante la navegación desde la “enviá” se lanzaba un cabo de remolque grueso y fuerte al “barco de del arte”, de seis o siete metros de longitud, que se alargaba según el viento y el estado de la mar. Cuando  el viento y la mar era de popa, se alargaba el remolque para que la distancia entre los dos barcos fuera mayor y que el “barco del arte” no alcazara a la “enviá. “El barco del arte”, además del motor, iba armado con tres pares de remos grandes, dos perchas y uno o dos bicheros con mango de palo. La tripulación del barco del arte estaba compuesta por el segundo patrón -ya que el primer patrón iba en la “enviá”- y cinco marineros de cubierta. Para hacer el bol, la tripulación usaba los remos, y en este caso los dos marineros de la enviá pasaban al barco del arte a ayudar en el bol, quedando en la enviá, el patrón, el motorista y el chico o grumete.
EL CHINCHORRO
El tercer barco, y el último del grupo de la mamparra, era el bote de luces o “chinchorro”, el más pequeños de los tres barco del grupo de la mamparra y el último por la popa del barco del arte cuando iba remolcado. El chichorro era una especie de buseta sin timón con un par de remos, tripulado por un marinero que se utilizaba en el bol, situándose en el centro del mismo y para atracar en tierra.
LA PESCA
En aquella época había mucho pescado que vivía muy cerca de la costa desde cabo Cervera a la desembocadura del río segura al Norte de Guardamar y aun más al Norte. En todo este trozo de costa que era riquísimo en boquerones, las mamparras faenaban con mucha seguridad y confianza por estar cerca de la costa, en la que conseguían buena pesca y beneficios, si necesidad de tener que desplazarse a otros caladeros lejos de La Mata, que para los pescadores era su punto de referencia además del  lugar de amarre de sus embarcaciones.

LAS ARTES
En aquel tiempo las artes de eran muy pequeñas, y el cerco que se hacía para la pesca con el chinchorro en el centro tenía podo espacio, dando lugar a que se escapara más pescado que el que quedaba dentro del cerco. El pescado que se cogía lo echaban en cuévanos, una especie de cestos muy flexibles hechos de caña con una capacidad de 50 o 60 kilos de pescado. Cuando las embarcaciones llegaban a la playa de La Mata, saltaban a tierra un par de hombre para transportar los cuevanos a tierra y colocarlos en una o dos filas, uno al lado de otro, según la cantidad de la pesca. Cuando la pesca era normal se vendía todo el pescado en La Mata para el consumo de su población, y cuado la pesca era abundante la compraban lo arrieros de La Mata y cuan estaban saturados de pescado algunos barcos lo llevaban a la lonja de Santa Pola. A veces algunos venían barcos de otros puertos que compraban  víveres, vino y algunos pertrechos como cabuyería y velas en la esta población. A la pesca de boquerón y sardina con las artes de las mamparras se les llama pesca de cerco, y es por el cerco que se hace con las reces alrededor del bote de luces que atrae al pescado en las noches de oscuro, que al entrar en el cerco con el resplandor de las luces comienza a juguetear y dar saltos al refollar fuera del agua.
LAS ARTES Y LA PESCA
Eran otros tiempos, otras artes y otra forma de pescar que con el tiempo se pondrían al día y más practica y moderna. Por ejemplo las luces del chinchorro que funcionaba con carburo, más tarde funcionaron con gasolina y hoy con electricidad.






10.564.- EL LUGAR DE LA TORRE VIEJA EN EL SIGLO XVIII (20)



EL LUGAR DE LA TORREVIEJA EN EL SIGLO XVIII

LA HACIENDA DE LA TORRETA
En 1738, D. Jerónimo Roca Togores vende la Hacienda de la Torreta a D. Nicolás Pastor del Regil.

EL PLANO DE LA TORR DE GRAS
En un plano de la Torre de Gras de D. Nicolás Pastor del año 1739, donado al ayuntamiento en 1989 por Dña. Concepción Casciaro, dueña de la finca de San José de los Hoyos, conocida popularmente por Cerco Casciaro, por pared de obra que cercaba la finca, aparece entre otros la Torre de gras y casa de D. Nicolás Pastor, la Torre Vieja de defensa de costa, el Canal del Acequión, el camino que va a Orihuela, el camino que va a Rosales, la laguna de las salinas entonces de Orihuela, la Punta de la Víbora, los saladares de la Torre de Gras y otros lugares de esta tierra.

LA RENTA DE LA SAL
En el año 1749, las reales salinas de La Mata, que hasta este año, unas veces eran administradas por la Real Hacienda y otras por particulares pasan definitivamente a ser administradas por la Hacienda del Reino.

LOS VINOS DE LA MATA
Los vinos de La Mata, que a pesar de su limitada producción han sido considerados como uno de los mejores vinos de la provincia de Alicante, durante los siglos XVII y XVIII las viña de La Mata quedaron libres de la plaga de la filoxera que atacó a las cepas de la mayoría de paises productores de vino de Europa que tuvieron que recurrir a replantar cepas procedentes de California, mientras las viñas de La Mata siguieron produciendo uva, siendo hoy unas de las más antiguas del mundo