martes, 28 de abril de 2015

8843.- LA VELA LATINA EN TORREVIEJA

LAVELA LATINA EN TORREVIEJA
A finales de la década de los años 90 del siglo pasado unicamente quedaba a flote en Torrevieja un pequeño bote de vela latina nombrado "Francisco" propiedad del salinero Ramón Pérez el "Gavila" persona que en el verano a media mañana solía salir a navegar con su nieto, como vemos en las fotografías realizadas mor mi un verano en la playa del Aquequión. Ramón Pérez, amarraba su bote en el pantalán de la Asociación de embarcaciones deportivas de pesca "Joaquín García Sánchez" situado en el Dique de Poniente cerca de la playa. A este primer bote latino se unió un segundo bote el "Anabella" que siendo en su origen bote de puño del barco de pesca de arrastre "Los Antonio" al pasar a mi propiedad, dada mi afición a la vela latina, siguiendo mis indicaciones, el carpintero Rafael Torres el "Lotas" lo tansformo en un bote latino, cuya vela la compré en Cartagena en el taller de velas "Baluma" en el barrio de Los Dolores. Con las correspondientes fotografías mañana publicaré la historia de este bote que doné en su día a la Escuela Municipal de Vela Latina en he colaborado desde su fundación en diciembre de 2002 hasta el 2010.






8842.- TORREVIEJA A TRAVÉS DEL TIEMPO -CRONOLOGÍA- POR FRANCISCO REBOLLO ORTEGA







lunes, 27 de abril de 2015

8841.- EL RESURGIR DE LA VELA LATINA EN TORREVIEJA



EL RESURGIR DE LA VELA LATINA EN TORREVIEJA
En el año 1997, a pesar de la importancia que tuvo en el pasado la vela latina en Torrevieja en la pesca y en el comercio marítimo, únicamente quedaban dos pequeños botes a flote el "Francisco" el más antiguo, propiedad del Ramón Pérez el "Gavilán" de 3,40 metros de eslora y el "Ababella" de 3, 70 metros de eslora propiedad de un servidor que en su día doné a la Escuela Municipal de Vela Latina. Fue en 1997 cuando el Ayuntamiento de Torrevieja, con el fin de recuperar la vela latina encargó a los astilleros de Idelfonso Rodríguez Ayala la construcción de 3 botes, tarea que se llevó a cabo en los astilleros de la playa del Acequión en los año 1998 y 1999. Una vez construidos los 3 botes se bautizaron con los nombres de habaneras populares "El Abanico",  "La Bella Lola" y "La Caña Dulce".  Con estos primeros botes, el 21 de diciembre de 2002 se inauguró la Escuela Municipal de Vela Latina. Posteriormente se construyeron 2 botes más en el mismo astillero que fueron bautizado con los nombres "La Paloma"  y "La Golondrina", como vemos todos con nombres de habaneras populares, siendo sus principales característica de 4,50 metros de eslora, 1,90 metros de manga y 1,10 metros de puntal y 850 kilos de peso. Desde su fundación la Escuela Municipal de Vela Latina, todos los años en los meses de junio, julio, agosto y septiembre ha realizado numerosos cursos de 32 horas, unos lunes y martes y otros sábados y domingos, además de haber colaborado con Universidad de Elche en los cursos de verano para universitarios de la licenciatura de Deportes, bautismos del mar a vela latina para asociaciones locales e institutos de enseñanza.

LA ASOCIACIÓN VELA LATINA DE TORREVIEJA
Después de cuatro años de inaugurarse la Escuela Municipal de Vela Latina el 22 de diciembre de 2002,   El 25 de septiembre de 2006 tuvo lugar la fundación de la Asociación Vela Latina de Torrevieja con un grupo de personas hombres y mujeres que hasta entonces habían sido colaboradores o que habían realizado el correspondientes curso de vela latina y la que formé parte de su primera directiva como vicepresidente del la misma. En la actualidad la Asociación cuenta con varios botes de regatas de 400 kg., más ligeros que los de la escuela que se construyeron para la enseñanza, auque también han participado en algunas regatas en Torrevieja, en el Mar Menor y en Cartagena invitados por el club Náutico de Santa Lucía y la albufera de Valencia con botes autóctono de la Asociación de Vela Latina del Puerto de Catarroja.


LA FLOTA DE BOTES DE VELA LATINA DE TORREVIEJA

ESCUELA MUNICIPAL DE VELA LATINA (8 BOTES)
5 botes de escuela construido en los astilleros de Idelfonso Rodríguez Ayala de la playa del Acequión
1 bote de regatas de 4,70 metros de eslora, restaurado nombrado "Toribio" donado al Ayuntamiento por Rafael Aracil
1 bote de 7, 50 metros de eslora del año 1925 restaurado nombrado "Joven Pablo" donado por el Real Club Náutico de Torrevieja.
1 bote de de 3,70 metros de eslora donado por Francisco Rebollo Ortega

ASOCIACIÓN VELA LATINA DE TORREVIEJA (7 BOTES)
6 botes de 3,70 metros de eslora construidos en los astilleros de Águilas
1 buceta de 3,70 metros de eslora nombrada "Cuba".

PARTICULARES (3 BOTES)
1 bote de regatas de 3,70 metros de eslora construido en los astilleros de Aguilas, nombrado "Gorrión" atracado en el Real Club Náutico, propieda de Manuel Lorenzo "El Labores"
1 bote de 8 metros de eslora de 1902, restaurado de nombre "Maria".
1 bote de 3,40 metros de eslora nombrado Francisco, que fue propiedad de Ramón Pérez el Gavilán, que está atracado en el pantalán de pescadores deportivos del dique de Poniente.

LA VELA LATINA DE TORREVIEJA EN DOS PELICULAS DE CINE
Como una grata experiencia la Escuela Municipal de Vela Latina ha participado hasta el momento en el rodaje de dos películas de cine la primera titulada “El Jardín del Edén”  rodada en el puerto deportivo de Cap Negret en Altea, en base a la novela The Garden of Edén del escritor amadrino Ernest Hemigway y la segunda titulada “Flor de mayo”, en base a la novela del mismo título de Vicente Blasco Ibáñez,  rodada en Port Zaplaya en Alboraira al norte de Valencia.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LA VELA LATINA EN TORREVIEJA
Sobre la vela latina en los últimos años en Torrevieja publicaré a partir de hoy en los proximosa días un resumen gráfico con más de doscientas fotografías y comentarios en mi blog personal titulado “Historia de Torrevieja por Francisco Rebollo Ortega” y en y en el muro con mi nombre en Facebook. 


EN LA DARSENA DEL PUERTO EN VERANO NAVEGANDO EL BOTE LATINO "ANABELLA" DE MI PROPIEDAD DONADO A LA ESCUELA MUNICIPAL DE VELA LATINA 





8840.- RECUERDOS DEL GALATEA

RECUERDOS DE GALATEA

EL CONTRAMAESTRE Y EL TRAPICHANTE DEL PUERTO DE LAS PALMAS
De aquellas historias que de vez en cuando contaba en las clases de maniobra nuestro profesor el Teniente de Navío D. Ricardo Saavedra Montero, que por cierto había navegado de joven en la Corbeta Nautilus, buque escuela anterior al “Galatea” que se dio de baja en la Armada en el año 1933, recuerdo la que contó sobre un contramaestre gallego de un barco de vela de la marina mercante en el puerto de Las Palmas en Canarias. En la época de los últimos barcos de vela de la marina mercante, un contramaestre que era muy aficionado a los pájaros aprovechando uno de su viajes que hizo su barco al puerto de las Palmas, dando una vuelta por el puerto vio a un canario de los que trapichean por el puerto vendiendo y comprando que llevaba en una jaula grande con pájaros canarios que a plena voz los anunciaba como los mejores pájaros cantores. El contramaestre se acerco al él para escuchar el trino de los pájaros con la intención de comprar alguno a aquel vendedor ambulante que lo mismo vendía pájaros que compraba chatarra sobrante de los barcos. El caso es que el contramaestre, engañado por el vendedor compro un canario pensando que era un gran pájaro cantor y lo metió una de las pequeña jaula que también vendía aquel hombre. El contramaestre regresó a su barco muy contento por la compra que había realizado. Durante la navegación a la península el canario que no abrió el pico ni para comer, se murió a los pocos días.

PASADO UN TIEMPO
Pasado un tiempo el velero en una de sus navegaciones comerciales entró de nuevo en el puerto de Las Palmas. El contramaestre como solía hacer después de los trabajos de a bordo salió a tierra para dar una vuelta por el puerto y cercanías. Haciendo este recorrido dio la casualidad vio a un hombre que estaba a bordo de un bote a remos atracado en una de las escalas del muelle, que enseguida reconoció como la persona que le que en su último viaje la había vendió el canario. Como sabía de la vez anterior, que que aquel hombre dedicado a trapicheo en el puerto entre otras cosas compraba chatarra y sobrantes de los barcos, se acercó a él para decirle que tenía a bordo un ramal de de dos o tres metros de cadena que le podía vender. Como el canario estaba interesado, el contramaestre le dijo que aquella tarde fuera con el bote y lo situara bajo la proa a la altura del escoben de estribor que allí estaría para arriarle cadena al bote. A la hora acordada el canario se acerco con el bote y lo situó junto al costado de proa del barco debajo del castillo como había quedado con el contramaestre.

EL ARRIADO DE LA CADENA
El contramaestre que estaba muy dolido por el resultado de la compra del canario, para gastarle una faena al canario por lo que consideraba un engaño, desengrilletó la cadena del ancla, arrastro el chicote con gancho hasta la borda de la amura y controlada por el cabrestante asomó unos eslabones, y después de decirle al canario si estaba preparado, comenzó a arriar cadena al bote con el cabrestante. El canario al ver que conforme llegaba la cadena el bote se iba hundiendo poco a poco, y que de seguir así al ver se iba a hundir totalmente con el a bordo, le dijo al contramaestre que por favor parara de arriar cadena. Entonces el contramaestre le dijo: Se acuerda usted del canario que me vendió hace tanto tiempo, diciendome que era un gran pájaro cantor. Pues no abrió el pico y usted sabía que el pájaro no valía nada. Perdone usted contramaestre, le dijo, sáqueme por favor la cadena del bote que yo le devolveré lo que pagó usted por el canario.

8839.- TORREVIEJA A TRAVÉS DEL TIEMPO -CRONOLOGÍA- POR FRANCISCO REBOLLO ORTEGA








sábado, 25 de abril de 2015

8837.- RECUERDOS DEL BUQUE GALATEA



RECUERDOS DEL BUQUE ESCUELA GALATEA
Del tiempo que estuve en el buque Escuela de Maniobra Galatea para realizar los cursos de especialidad y definitivo para ascenso a sargento contramaestre, recuerdo que siendo profesor de maniobra el Teniente de Navío D. Ricardo Saavedra Montero, en las clases diarias en el sollado solía contar alguna historia relacionadas con sus propias vivencias en la Armada y otras igualmente marineras que rayaban con lo humorístico o la picaresca. Entre ellas estaba lo que le ocurrió con un cargamento de bidones de gasolina cuando estaba destinado en El Aaiun de oficial de playa al frente de un grupo de saharauis encargado de dirigir las faenas de embarque de material que transportaban buques mercantes para el ejército que para este fin fondeaban frente a la playa; otras de aquellas historias trataba sobre un falso capitán de la marina mercante, y otras sobre algunos trapicheos en el puerto de las Palmas en las islas Canarias.

EN LA PLAYA DEL AAIUN
Comenzare por la primera de ellas. En los años 50 del siglo pasado, estando D. Ricardo destinado en la playa del Aaiun tenía a su cargo varios nativos contratados y embarcaciones a remo que se dedicaban al barqueo de material que de vez en cuando traia un barco mercante para el al ejército de tierra que para esta operación fondeaban a trescientos o cuatrocientos metros de la costa, donde los saharauis con embarcaciones de maderera a remos realizaban  remo el penoso barqueo en continuos viajes de ida y vuelta desde el buque mercante a la playa. Como la zona estaba abierta a los vientos, sin puerto  ni resguardo de tierra, ocurrió que uno de aquellos días, estando un buque mercante fondeado que transportaba bidones de gasolina para los vehículos del ejército de tierra, al meterse un fuerte viento de levante con marejada, los botes no pudieron realizar el transporte de los bidones de combustible a la playa. Como el mal estado de mar y el viento continuaba al día siguiente, se reunieron los jefes militares y D. Ricardo único oficial de la Armada presente, para ver lo que podían hacer en aquel caso. D. Ricardo como oficial procedente de suboficial contramaestre y veterano experto en maniobras de todo tipo, les dijo a los jefes militares que la única solución que veía en ese momento era esperar que calmara el tiempo para realizar el barqueo con las embarcaciones de la playa o que el buque mercante tirara al mar los más de cien bidones de combustible que traía para el ejército.

LOS BIDONES AL MAR
Todos se quedaron dudando ante en riesgo que suponía tirar los bidones al agua con posibilidad de perder el combustible que tanta falta les hacía, y más tan alejados de los puertos más cercanos de aprovisionamiento como Las Palmas y Tenerife en las islas canarias. Aún así por la necesidad de gasolina para los vehículos que realizaban continuas patrullas y relevos a distintos destacamentos del Sahara se opto por lo segundo. Para tranquilizar  a sus superiores, D. Ricardo valiéndose de la experiencia que da la observación diaria de los vientos, mareas y corrientes cercanas a la playa se reafirmó en lo dicho, por lo que esa mañana se ordenó al capitán del buque mercante tirar los bidones al agua. Efectivamente, como había pronosticado D. Ricardo la mar, la corriente y el viento fue llevando a la playa uno tras otro todos lo bidones sin          que se perdiera ninguno que al llegar a la orilla de la misma los mismos saharauis de los botes que esperaban descalzos los arrastraban rodando hasta dejarlos varados en la arena, para posteriormente ser transportados por vehículos del ejercito a los cuarteles.  Mañana si Dios quiera contaré la historia del falso capitán de Cádiz, por cierto muy marinera, donde veremos el ingenio de un gaditano que llegó a mandar un barco sin tener ningún conocimiento de náutica.       

8836.- TORREVIEJA A TRAVÉS DEL TIEMPO -CRONOLOGÍA- POR FRANCISCO REBOLLO ORTEGA